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25.01.10, Noticias

XVII AULA AGUSTINIANA DE EDUCACIÓN

Durante el fin de semana del 23 y 24 de enero, cerca de 500 docentes procedentes de numerosos centros educativos de la Federación Agustiniana Española, se dieron cita en el colegio San Agustín de Madrid bajo el lema “Profesores competentes”. Se trataba, con ello, de tratar la actual cuestión educativa de las competencias básicas desde un rasgo tan propiamente agustiniano como es el de la espiritualidad y la interioridad.

Para el desarrollo del tema se contó con grandes especialistas en la cuestión, como son Miguel Ardanaz y Carmen Pellicer, ambos pertenecientes al Departamento Pedagógico de FERE, y el P. Agustín Alcalde, recientemente elegido Provincial de la Provincia de España y gran conocedor del mundo educativo y agustiniano.

La jornada del sábado se iniciaba a las pasadas las 9 de la mañana, con el reparto del material a los asistentes. Una oración inspirada en san Agustín (“Agustín, maestro de valores”), junto con unas peticiones en las que, especialmente, se tuvo presente al pueblo de Haití, motivaba la mañana.

El P. Carlos José Sánchez, Provincial del a Provincia Matritense, fue el encargado de la apertura y presentación de esta edición de 2010.

La primera ponencia, a cargo de Miguel Ardanaz, llevaba por título “Las competencias básicas en la Escuela Agustiniana: la competencia espiritual”. Su atención se centró, en primer lugar, en la importancia de aprender a mirar la realidad con otros ojos. La contemplación –argumentó el ponente– es unas de las habilidades que podemos trabajar a partir de esta competencia espiritual. Se valió, para ello, de numerosos ejemplos visuales.

Un segundo elemento básico de la competencia espiritual es la búsqueda del autoconocimiento y el sentido de la vida. Pero, previamente –recordó– se hace necesario recuperar la sensibilidad por los valores, tan deformada en la actualidad.

En tercer lugar –según destacó el ponente–, otro de los elementos que podemos trabajar en la competencia espiritual es el de nuestra historia, contar nuestra historia. Necesitamos relatos unificadores que hilen nuestra historia, necesitamos vivir e interpretar la vida como parte de una totalidad más amplia. Ello nos ofrecerá proyección de esperanza y futuro.

Finalmente, como recapitulación de lo expuesto, el ponente ofreció esquemáticamente los elementos básicos a tener en cuenta para la competencia espiritual. Son los siguientes: AUTOCONOCIMIENTO, NECESIDAD DE SENTIDO, OPCIÓN DE VIDA (radical), VALORES, RELATOS UNIFICADORES, PERTENENCIA, PREGUNTAS, ADMIRACIÓN y CONTEMPLACIÓN.

Un sugerente diálogo entre los asistentes y el ponente, a raíz de diversas cuestiones planteadas, puso fin a esta primera conferencia. Llegaba el momento del primer descanso de la mañana, la tradicional foto de grupo y un rápido café para reponer fuerzas.

A las 12 se retomaba la sesión con la segunda ponencia, en este caso a cargo de Carmen Pellicer. El título era “La Interioridad como competencia prioritaria”. Comenzó recordando que la competencia espiritual es un aprendizaje básico, no es algo que debamos encasillar en el ámbito pastoral. Recordó, además, que no es un capricho surgido recientemente o un interés particular de alguien, sino algo ya definido en muchos sistemas educativos de otros países. La pregunta clave en la que centró esta primera intervención fue: ¿está el ser humano preparado para una experiencia espiritual? Ante esta cuestión recordó que esta competencia espiritual, como el resto de las competencias, requiere tener bases neuro-biológicas. Y a propósito de ello recordó diversos estudios experimentales centrados en la búsqueda de una parte del cerebro dedicada y preparada para “lo espiritual”.

En un segundo momento de su intervención se centró en la definición de “competencia espiritual” como un aprendizaje fundamental para orientar y comprender la vida. No es algo, por tanto, del ámbito del anuncio de la fe, sino que se trata de un patrimonio común a toda la humanidad: el bienestar espiritual.

Finalmente, se centró en la cuestión de si existen “niños espirituales” y cuáles son sus rasgos fundamentales. Y al hilo de esta cuestión planteó las líneas a desarrollar en el trabajo por grupos que tendría lugar en la última parte de la mañana. Se pidió a cada uno de los grupos que buscaran descriptores para explicitar los cincos grandes indicadores de esta competencia espiritual: APERTURA AL MUNDO INTERIOR, RECONOCIMIENTO DEL MISTERIO, COMPRENSIÓN DE LO SAGRADO Y LO VALIOSO, BÚSQUEDA DEL SIGNIFICADO Y CONSTRUCCIÓN DE UN SISTEMA DE CREECNIAS y, por último, GRADUALIDAD DE LA VINCULACIÓN AFECTIVA.

En torno a esta propuesta de trabajo, los participantes en el aula se reunieron en torno a 24 grupos integrados por docentes de diversas procedencias, lo cual motivó un enriquecedor momento de diálogo para todos. Las conclusiones del trabajo realizado serían pie para retomar la segunda ponencia de Carmen Pellicer, desarrollada a primera hora de la tarde.

El almuerzo se ofreció a todos los asistentes en el comedor del Colegio San Agustín, retomándose la sesión de la tarde a las 16:30. Carmen Pellicer siguió dirigiendo la reflexión al hilo de las conclusiones de los diferentes grupos de trabajo. Inicialmente, destacó algunas de las propuestas que surgieron como descriptores: educar la voz interior, necesidad de ser conscientemente conscientes, conocerse, aceptarse, superarse, necesidad de contarse a sí mismo a los demás, evitar el conformismo, etc.

Y en su reflexión final recordó que las competencias buscan conseguir un perfil de persona que nosotros, como educadores cristianos y agustinianos, queremos conseguir en nuestros centros educativos. Y uno de los sentidos más profundos de esta competencia espiritual es el de formar personas inquietas, rasgo tan propiamente nuestro. Así concluía su ponencia, con ese pensamiento de san Agustín que mueve todo corazón humano: “Tú, Señor, nos hiciste para Ti, y nuestro corazón estará inquieto hasta que descanse en Ti”.

El resto de la tarde fue aprovechada por los participantes en el aula para disfrutar de la oferta cultural de Madrid. Muchos asistieron a representaciones teatrales, musicales, visita a exposiciones, etc.

Ya en la jornada del domingo,  a las 9:30, el P. Isidro de la Viuda, actual presidente de la FAE, presidía la Eucaristía en la capilla del Colegio San Agustín. Concelebraron numerosos religiosos agustinos y agustinos recoletos, entre los que se encontraban diversos provinciales, miembros del consejo general, etc. En su homilía destacó los tres grandes pilares de la espiritualidad agustiniana que hay que tener muy presentes en el ámbito educativo: interioridad, comunidad y libertad.

Finalizada la Eucaristía, el último tramo de esta edición del Aula Agustiniana 2010 estaba en manos del P. Agustín Alcalde. El título de su ponencia fue: “Criterios pedagógicos en la Escuela Agustiniana”. El recientemente elegido Provincial de la Provincia de España, ofreció una visión práctica de la aplicación de la Regla de San Agustín al ámbito educativo, ofreciendo numerosos ejemplos y propuestas desde su gran experiencia en este terreno.

El P. Carlos Morán, Provincial de la Provincia de Filipinas,  fue el encargado de poner punto y final a esta XVII Aula Agustiniana de Educación 2010, con una breve intervención conclusiva. No olvidó agradecer a los organizadores el gran trabajo realizado y emplazó a todos a acudir a la cita del próximo año, ya en la edición XIX de este clásico encuentro de docentes agustinianos.

Pueden visualizarse más fotos y vídeos de esta XVII Aula Agustiniana en http://www.oarecoletos.org


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