
Granada, ciudad bella donde las haya, encanto para sus moradores, cautivadora de sus visitantes y ensueño para los poetas. Ciudad encrucijada de culturas, encuentro de contrastes, suma de contradicciones, bullanguera-mística, clásica-moderna, universal-aldeana, hospitalaria… viva como la vida misma. Bella sin medida, como si temieran perderte, cada uno se engalana de sus mejores joyas y te crean ofreciéndote su gracia, la vega y la sierra, la luz y los duendes, la Alambra y el Albaicín, el agua y la fatiga, la nieve y el polvo, el Sacromonte y la Capilla Real, el Ave María y la zambra, los miradores y las callejuelas, el Generalife y el asfalto… Distintos, opuestos, pero unidos como el Darro y el Genil, como amantes que pierden sus límites formando unidad.
Granada está jalonada de nombres agustinianos que testimonian nuestra presencia: San Agustín, Santa Rita, Hospitalicos, Tomasas, Magdalenas, y, más recientemente, Santo Tomás de Villanueva, Fray Luis de León, Recoletos… son lugares comunes para los granadinos.
Con la restauración de las órdenes religiosas en España, tras las desamortización de sus bienes y la expulsión de los religiosos, los Agustinos Recoletos vuelven a Granada a finales del siglo XIX instalando su primera casa en la calle Elvira (Hospitalicos); a continuación se fundó en Motril, y luego en Monachil. Granada y los Agustinos Recoletos tienen parte de historia juntos.
Granada, acostumbrada a nuestra presencia en el apostolado ministerial y casas de formación, necesitaba, en estos tiempos, nuestra presencia en el campo de la educación.
El P. Gonzalo Díez Melcón, Director del Colegio San Agustín de Motril le hizo saber al P. Martín Braña Arrese, Prior Provincial, la oportunidad de erigir un centro educativo en Granada, dada la experiencia positiva de Motril, el contar con personal preparado y la demanda de la sociedad granadina.
Así lo entendió el P. Martín y su consejo cuando determinaron fundar un colegio de primera y segunda enseñanza con capacidad para mil cuatrocientos alumnos. Se le encargó al P. Gonzalo encontrar una finca en la zona de expansión de Granada; asimismo, se le encomendó buscar créditos para la construcción, acuerdo con la legislación vigente y orientar en los planos al arquitecto, D. Francisco Prieto Moreno. Una vez realizados los planos y aprobados por el Ayuntamiento, el P. Gonzalo hizo todos los preparativos para la bendición de la primera piedra.
El día 8 de septiembre de 1965, a las 17:30 horas, tuvo lugar la ceremonia, presidida por el Vicario General de la Diócesis, D. Paulino Cobo, en ausencia del Arzobispo. Asistió el P. Provincial, P. Martín Braña Arrese, varios consejeros provinciales, religiosos y religiosas de las comunidades vecinas, así como autoridades civiles. Cerró el acto el P. Provincial, con una calurosas palabras: “Yo admiro –dijo– las bellas y perfumadas flores de vuestros vergeles; pero la hermosura de las flores se eclipsa ante la belleza del joven educado y culto, y el perfume de las rosas no se equipara al aroma de la virtud” (Boletín de la Provincia, 1965, pág. 283-287)
Pronto comenzaron las obras. El contratista fue D. Emilio Castro Nievas. Por parte de la Provincia, el Consejo Provincial encargó al P. Gonzalo la supervisión del proyecto.
Con fecha 24 de agosto de 1967 en Madrid se nombra director del colegio al P. Ignacio Arantzamendi, siendo Provincial el P. Martín Braña. Poco después, el 5 de octubre de ese mismo año, daba comienzo el primer curso escolar con alumnos de párvulos, primaria y primero de Bachiller, distribuidos en seis cursos, y con un total de 135 alumnos, 11 profesores y 4 miembros de personal no docente. El primer claustro de profesores quedó constituido por el P. Ignacio Arantzamendi (director), P. Gratiniano Carmelo Peribáñez (secretario), P. José María López, P. Eulogio Ruiz, P. Manuel Larrínaga, P. Ovidio Bartolomé, P. Teodoro Calvo, Dª Francisca García, D. Antonio Avilés, D. Antonio Merino, Dª Dolores González. El personal no docente lo formaban Fr. Manuel Castillo, Fr. Eulogio Corcuera, D. Antonio Sánchez y Dª Carmela Sanjuán. En párvulos comenzaron 40 alumnos, en 1º de Primaria 15, 17 en 2º, 23 en 3º, 14 en 4º y 26 en el denominado Bachiller Elemental. (Los nombres de todos estos alumnos se conservan en el libro de matrícula por orden de inscripción)
Entretanto, la comunidad religiosa, que hasta el momento residía en Hospitalicos, iba habilitando las dependencias del colegio para poder establecerse. El traslado definitivo tuvo lugar el 17 de octubre de ese mismo año 1967.
Las clases comenzaron sin haberse concluido las obras en el colegio. En un primer momento, se adecuó la parte correspondiente y las obras continuaron hasta finales de 1968. La dirección fue solicitando paulatinamente las autorizaciones pertinentes para impartir los distintos niveles de enseñanza de acuerdo con la legislación vigente en España. Las autorizaciones se iban concediendo conforme se solicitaban, quedando el centro configurado como Parvulario, Primaria (de 1º a 4º), Bachiller Elemental (de 1º a 4º), Bachiller Superior (5º y 6º) y C.O.U.
Según consta en los archivos del centro, se le concedió autorización provisional para cuatro cursos de Primaria en fecha 5 de marzo de 1968. La autorización definitiva sería concedida por orden ministerial de 4 de julio de 1970 (B.O.E. 10/08/1970).
Asimismo, por orden ministerial de 6 de abril de 1968 se concede la autorización provisional como centro de Enseñanza Media en la categoría de reconocido elemental. Por decreto de 27 de julio de 1968 (B.O.E. 21/08/1968) se clasifica, definitivamente, como tal.
El año 1970 se publica en España la Ley General de Educación (L.G.E.), que establecía un nuevo plan de estudios, quedando estructurados los distintos niveles, de la siguiente manera: Preescolar (para alumnos de 4 a 5 años); Educación General Básica (E.G.B.), que constaba de ocho cursos; Bachillerato Unificado Polivalente (B.U.P.), compuesto por tres cursos; Curso de Orientación Universitaria (C.O.U.), curso puente con la Universidad. Nuestro centro, acomodándose a las distintas órdenes ministeriales iría solicitando las autorizaciones pertinentes para cada uno de esos niveles. Por orden ministerial de 9/12/1974 el centro es sería clasificado como Centro de Preescolar, con tres unidades, y E.G.B., con 24 unidades (3 por cada curso). En los referente a las Enseñanzas Medias, el colegio quedaría clasificado como centro homologado de B.U.P. y C.O.U., según la orden ministerial de 21/09/1978 y 26/09/1978, para un total de ocho unidades. Posteriormente, y a petición de la dirección del centro, quedaba reclasificado definitivamente en las mismas condiciones, con una unidad más, por orden ministerial de 11/03/1982.
Especial mención, por sus consecuencias, merece la muerte del General Franco, acaecida en noviembre de 1975. Tras su desaparición se inicia en España un proceso político que culmina con el cambio de régimen. Salieron a la luz los partidos políticos, hubo elecciones generales, aparece la nueva Constitución Española, y bajo los auspicios de la Corona, España deja de ser una dictadura y comienza la Democracia.
Todas las estructuras del país, en los diversos aspectos de la vida, experimentan el cambio de la situación, acomodándose a la nueva realidad. Las repercusiones llegan también a la escuela.
La FERE (Federación Española de Religiosos de la Enseñanza), desde su puesto de vigía en pro de los colegios religiosos, publica un documento: “Del colegio religioso a la escuela de la comunidad cristiana”, donde analiza la situación política, social, económica, etc., y vislumbra los valores de la nueva sociedad y señala las notas que habrán de definir la escuela dirigida por religiosos.
La CECE (Confederación Española de Centros de Enseñanza Privada) nace en estos momentos como una institución civil que aglutina y defiende a los centros privados desde el principio de la libertad de enseñanza.
Los centros comenzaron a acomodarse a la nueva situación manteniéndose lo fundamental y cambiando aspectos organizativos y pedagógicos. Es el momento de idearios, reglamentos, proyectos educativos, asociaciones de padres, seminarios, etc.
En este contexto nuevo en que se desarrolla la vida del país se ve necesaria una nueva ley que regule el tema educativo en los centros no universitrios.
El proyecto de ley, presentado por el partido del gobierno, UCD, pretende desarrollar el artículo 28 de la Constitución Española, un cambio radical en el tema educativo, pues:
En verano de 1982 los socialistas ganan las elecciones. De todos es sabido el modelo de escuela que propugna el partido socialista y su sindicato FETE-UGT: escuela única, pública, laica y autogestionada.
El titular de la cartera de Educación, D. José María Maravall inicia conversaciones con distintos estamentos de la educación para presentar su Proyecto de Ley. Quiere cambiar la Ley de Otero Novas y ajustar su proyecto a la filosofía del PSOE. El proyecto abre un enfrentamiento total entre el Ministerio y las organizaciones de la enseñanza que culminará con manifestaciones masivas en las principales capitales de España, especialmente en Madrid.
Los medios de comunicación hablan insistentemente de la LODE (Ley Orgánica del Derecho de Educación). Tras acaloradísimos debates –se vuelve a repetir la historia de años atrás– la Ley es aprobada por la mayoría parlamentaria del partido del gobierno. Y para que no cambie nada, la oposición mayoritaria, el Grupo Popular, presenta recurso de inconstitucionalidad y promete cambiar la Ley cuando acceda al poder. El 27 de junio de 1985 falla el tribunal Constitucional declarando inconstitucional el art. 22, número 2, la disposición transitoria cuarta del proyecto de ley. Finalmente el 3 de julio de 1985 es publicada en el BOE la LODE, que regulará en España la educación en Preescolar, EGB, BUP y COU.
La LODE es una ley-marco que establece los principios sobre los que se asienta la educación. El derecho a la educación de todos y la participación de todos los estamentos (padres, profesores, alumnos y personal no docente) en la gestión del centro a través del Consejo de Centro, así como el pago delegado al personal no docente y las normas de admisión al profesorado y a los alumnos, como aspectos más importantes.
La LOGSE (Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo, BOE 4/10/1990) es una reforma en profundidad del sistema educativo vigente de la ley de 1970. Tras un largo periodo de debate entre todos los estamento y organismos de la enseñanza, el gobierno presenta la ley en el Parlamento y es publicada oficialmente.
La estructura del sistema educativo cambia profundamente respecto de la anterior ley. Las novedades más importante son: